Citan a declarar a alumnos del Nacional

La situación judicial de los alumnos que provocaron desmanes en el Colegio Nacional de Buenos Aires y que profanaron la iglesia San Ignacio de Loyola parece estar complicándose.

Un fiscal federal pidió ayer que declaren los alumnos del colegio que podrían aportar datos sobre los que destrozaron y pintaron muebles y material didáctico durante la toma de entre el 17 y el 27 de septiembre, y que profanaron el templo.

Ayer, además, declaró el rector, Gustavo Zorzoli, que identificó a quien sospecha es el autor de las amenazas que recibió por correo electrónico para que no sancionara a los alumnos que tomaron el colegio en apoyo de la protesta contra la reforma educativa.

Zorzoli le describió al fiscal federal Gerardo Pollicita cómo el Departamento de Sistemas del colegio logró identificar al alumno. Según explicaron a LA NACION fuentes judiciales, el joven se registró en la red Wi-Fi del colegio y, usando la computadora de un compañero, entró a la cuenta de otro y desde allí mandó el mail intimidatorio.

En ese correo le dijo: “Sacá las sanciones o se te pudre todo, la puta que te parió, mirá que sabemos dónde vivís […] A los pibes no se los sanciona. Último aviso”, decía el mail, que identificada el domicilio de Zorzoli. Se comprobó que la dirección que mencionaba el correo era la real.

Por otra parte, Zorzoli se comprometió ante el fiscal Gerardo Pollicita a presentar en los próximos días copia del sumario interno que se realizó por los destrozos en el colegio, puesto que en la Iglesia aún los autores no fueron identificados y sobre ese hecho también trabaja la Justicia.

Estas novedades se conocieron luego de que la causa judicial en que se investigan los daños que sufrió el Colegio y la profanación de la Iglesia pasó de la justicia contravencional porteña a la justicia federal, donde interviene el juez federal Norberto Oyarbide. La razón es que se investigan daños producidos en un edifico de interés histórico considerado patrimonio cultural

Tras el planteo del fiscal Pollicita, la fiscal contravencional Lorena San Marco se declaró incompetente. De marco es la titular de la unidad fiscal sudeste de la Ciudad. Su investigación permitió colectar elementos que hicieron que ahora Pollicita ampliara las acusaciones contra los alumnos que cometieron los desmanes, que aún no están identificados. Lo que circula, en cambio, es una lista de cinco sospechosos de profanar la Iglesia, donde los peritajes determinaron que además de los daños y las pintadas, los jóvenes orinaron en un altar.

Las fuentes advirtieron que la situación de los jóvenes es delicada judicialmente, pues se dan dos situaciones diferentes entre los que ya cumplieron 18 años, que son plenamente imputables y puede ser acusados como un delito grave (tal el caso del alumno identificado como autor de las amenazas) y el resto de entre 16 y 18 años, puede quedar imputado por delitos que se castigan con un máximo de tres años de prisión, dijeron las fuentes.

El caso de las amenazas a Zorzoli se investiga en la fiscalía de instrucción N° 4 y Pollicita pedirá que se agregue a estas actuaciones.

El fiscal federal, al ampliar su acusación admitió que aún se desconoce la identidad de los autores de los daños, pero los enumeró tanto los ocurridos en el interior del colegio, en al Iglesia San Ignacio de Loyola y en los sectores que permiten acceder desde el Colegio hasta la Iglesia.

Así mencionó que en el colegio se violaron puertas, cajas con donaciones, se dañó la discoteca que se estaba digitalizando. Se encontraron grafitis en las columnas de piedra París en los pasamanos de mármol de Carrara. Se destruyeron mayólicas históricas, el tatami de artes marciales, rociado con el contenido de un matafuego, y en una de las fotocopiadoras, “se observó registrada en el cristal del aparato una escena escatológica”. En la Iglesia además de las inscripciones “Ni Dios ni amo”, e “Hipócritas”, se encontró pintura derramada, se quemó el sillón del párroco y se halló la inscripción “La única Iglesia que ilumina es la que arde”.

El sillón del párroco se prendió fuego sobre dos bancos de madera que fueron alcanzados por el fuego, al igual que la tabla superior de un altar lateral, que posee una puerta que comunica con un túnel histórico subterráneo que conecta la Iglesia con el Colegio Nacional Buenos Aires. En la Iglesia, se comprobaron profanaciones en el altar principal, donde el mantel tenía huellas de pisadas y los peritajes determinaron que había sido orinado.

Además el fiscal enumeró la recorrida que hicieron los revoltoso entre el colegio y la Iglesia y como a su paso descalzaron puertas, realizaron pintadas, rompieron candados, destruyeron -con golpes y alicates – pitones y asas circulares que fijaban el candado de la puerta subterránea que conecta el túnel histórico, que sale del colegio, con el Iglesia.

En tanto, el Colegio ya comunicó a un grupo de alumnos las sanciones que les corresponden por haber participado de la toma y los destrozos. Zorzoli, confirmó las sanciones a 10 de los 26 alumnos que participaron de la toma. Se les aplicó 20 amonestaciones a cada uno, por lo que varios quedarán libres. Son del turno tarde y vespertino. Los cinco alumnos acusados por los daños en la Iglesia San Ignacio de Loyola “van a perder su condición de alumnos y tendrán que cursar en otro colegio”. En total, la cantidad de estudiantes que no podrán seguir cursando hasta fin de año en calidad de regulares serían diez, ya que superan el límite de 24 amonestaciones.

Los alumnos se había plegado a la toma en solidaridad con las protestas de los alumnos de los secundarios porteños, en rechazo de la reforma del nivel medio. El Nacional Buenos Aires depende de la UBA y sus planes de no están alcanzados por la reforma.

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