¿A qué cargos docentes se los considera frente a alumnos?

Es común escuchar que los preceptores, bibliotecarios, secretarios, directivos, etc., son cargos “administrativos”, minimizando así la relación con los alumnos, más aún cuando se trata de encuadrar a la disfonía como una enfermedad profesional.

Lo más lamentable aún, es que esta aseveración proviene de los propios docentes, y mucho más grave cuando lo expresan inspectores,  Jefes Distritales / Regionales, etc.

Ante esta aseveración cabe preguntarse: ¿Con quiénes hablan los preceptores, bibliotecarios, encargados de laboratorios, miembros del EOE, secretarios y demás directivos?  ¿Su relación laboral se rige por el Estatuto del Docente o por el Estatuto de los empleados administrativos de la provincia de Buenos Aires? ¿sólo es docente aquel que tiene al aula como lugar específico de trabajo?

La mejor manera de comenzar a aclarar ciertos conceptos, quizás sea formulándose estas preguntas ridículas, ante comentarios ridículos.

Está claro que los preceptores y demás cargos existentes en una escuela, tienen permanente relación con los alumnos, por lo que para comunicarse con ellos, el mecanismo más común sea el empleo de la palabra oral, para lo cual todo docente, cualquiera sea su rol, deberá recurrir al uso de sus cuerdas vocales. Asimismo, no caben dudas que la relación laboral de todos los cargos se rigen por el Estatuto del Docente, por lo cual, no pueden considerarse cargos “administrativos”. Por otro lado,  no sólo es docente aquel que desarrolla su tarea como lugar principal el aula, sino todo aquel que participa de una u otra medida en la formación de los alumnos, en el proceso de enseñanza aprendizaje.

También debemos sincerarnos:  muchos quieren “escaparse” del aula porque ya no soportan a los alumnos (situación entendible, más cuando, como en toda profesión, se cumplen ciclos). Ahora bien, si un docente presenta problemas de la voz (disfonía) y como consecuencia de ello pierde parte de su capacidad laboral,  esa pérdida de la capacidad laboral es para toda función docente. Muchos, argumentando problemas de la voz (disfonía), quieren conservar la capacidad para trabajar de “administrativos” como secretarios, directivos, etc. Esto es una falta de respecto a la profesión docente. Si un docente, cualquiera sea el cargo, tiene problemas de voz,  no puede trabajar más de docente.

Si un docente quiere ser “administrativo”, que renuncie a todos los cargos docentes que tiene, y que tome otro en la administración pública de la provincia de Bs. As, pero que se olvide de ser docente. Si quiere ser “administrativo”, no tiene derecho a percibir la bonificación por antigüedad docente.

Es poco serio decir que el preceptor es administrativo, que el directivo es administrativo, que el bibliotecario es admnistrativo.

En los últimos acuerdos paritarios se ha redefinido y jerarquizado el rol de los preceptores, al igual que en el nuevo régimen académico del nivel secundario, y en esta redefinición de roles, es un actor importante en el proceso de enseñanza aprendizaje de los alumnos.

Por otro lado, el rol del bibliotecario, transforma al mismo en un agente importante en el fomento de la lectura y demás actividades con alumnos en la biblioteca. En muchas escuelas, los bibliotecarios en ausencia del maestro de grado, van a las aulas a leerles a los alumnos.

Asimismo, los directivos, reglamentariamente, deben hacerse cargo de los cursos en caso de ausencia de los profesores o maestros.

Los encargados de laboratorio, deben estar junto al docente, asistiéndolo cuando concurre a realizar determinadas actividades con los alumnos.

Que muchos no cumplan con su función, no significa por ello que los demás deban perder la digna condición de ser docente. En todo caso habrá que lograr, que todos, cualquiera sea el lugar que se ocupe en una escuela, cumplan con las tareas para las que fueron designados.

A los efectos jubilatorios, siempre existió la distinción de estar “frente alumnos”, de allí que esta consideración se extendió a las demás cuestiones que se pudieran presentar, pero esta distinción, ha dejado de tener vigencia.

Lo expresado aquí, tiene además un sustento jurídico, tal es el caso de la Ley provincial 13.469, que establece:

ARTICULO 1º: Todos los docentes que se desempeñan en los servicios educativos de los diferentes niveles y modalidades que integran el sistema educativo provincial previsto en la Ley Provincial de Educación 11.612 y sus modificatorias, o la que en su caso la reemplace, participando activamente en el proyecto institucional, inclusive los que se desempeñan en los cargos de preceptor y bibliotecario, serán considerados docentes al frente directo de alumnos, dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje.

ARTICULO 2°: A los fines previsionales se encuentran dentro de lo preceptuado en los incisos b) y c) del artículo 24° del Decreto-Ley 9.650/80 (T.O. por Decreto 600/94), al frente directo de alumnos todos los docentes que se encuentren cumpliendo funciones en los diferentes servicios educativos de los diferentes niveles y modalidades que integran el sistema educativo provincial, previsto en la Ley Provincial de Educación 11.612 y sus modificatorias, o la que en su caso la reemplace, inclusive los que se desempeñan en los cargos de preceptor y bibliotecario.

ARTICULO 3°: Comuníquese al Poder Ejecutivo.

El propio IOMA, es decir, la obra social de los docentes (y demás agentes provinciales) tiene expresamente excluidos a todos los docentes de la posibilidad de contar con sesiones de fonoaudiología por disfonía, toda vez que por ser una enfermedad profesional, debe encuadrarse como una prestación que debe brindar la ART, y no la obra social.

Para ser respetados por la comunidad, los docentes debemos comenzar a respetarnos nosotros mismos, jerarquizando y defendiendo sin dudar que todo cargo docente no es un cargo administrativo (sin desmerecer a los admnistrativos), y que en el cumplimiento de cualquier función docente, siempre estaremos relacionándonos con los alumnos, en mayor o menor medida, pero siempre con alumnos.

Por lo tanto, cuando hablamos de “docentes” es una redundancia aclarar que se está frente alumnos, pues un docente sin alumnos, no es docente.

Fernando Carlos Ibañez – www.fernandocarlos.com.ar – Portal de Educación

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